El color de la muerte

La sangre sobre la nieve es más roja, pero sólo si la miras de cerca. Ciega de nacimiento, sentía frío. La voz amiga había desaparecido, no sentía la calidez de sus labios, ni el calor de su cuerpo. Sin poderse mover, paralizada y desorientada. Clavada sobre la nieve. Blanca.

El coche negro sobre la nieve, refugio de asesina que, sola, contemplaba su obra y respiraba profundamente, ya sin ansiedad. Serenidad, tranquilidad, casi felicidad. El sonido del disparo, confundido con la lluvia. Un murmullo y la venganza, consumada. Sin testigos. Sola, silente, impune. Negra.

El cuerpo yacia enterrado por la blanca nieve, en el aire un rumor de caida, dulce como los copos.. Y el silencio y la quietud. Lo había arriesgado todo por la mujer a la que abrazaba, la que le había proporcionado la única felicidad conocida por el. Su vida y la huida interrumpidas. Su inquietud, su miedo, su esperanza, rebentadas con la bala. Roja.

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